13 Feb, 2012

Un nuevo modelo económico basado en el bien común.

En estos tiempos en los que ahora vivimos donde la crisis económica, el paro y los recortes económicos y sociales son noticia, hace unos días tuve la oportunidad de poder asistir a una conferencia en Alcoy, en la Universidad Politécnica de Valencia, en la que nos mostraron que existen alternativas a los modelos económicos actuales, que es posible superar la actual situación económica desde la perspectiva del bienestar común de la sociedad y el incremento de la riqueza real de la población. Fue como un oasis dentro de esta situación de desesperación generalizada en la que nos hallamos ahora. El ponente era Christian Felber, profesor y escritor austriaco que propugna un nuevo modelo económico basado en el llamado bien común.

Este modelo, tal y como expuso Christian Felber, se presenta como una alternativa a los modelos económicos del capitalismo y el intervencionismo, tras constatarse que ninguno de los dos ha dado una respuesta a las necesidades del mercado. De este modo, tras reflexionar en la necesidad de otra escala de valores, otro modelo económico, surge la idea de la Economía del Bien Común, un nuevo modelo que no se basa en ninguna novedosa teoría económica sino que reposa en los valores que se recogen en todas las constituciones vigentes en los países occidentales: solidaridad, el bien de cuantos nos rodean, cooperación, … Esta teoría propugna cambiar las reglas que rigen la economía actual basadas en el afán de lucro y la competencia por otras donde lo verdaderamente influyente sea el bien común y la cooperación. Así, lo determinante para tener éxito empresarial o a nivel macroeconómico ya no será el beneficio financiero de tu cuenta de resultados ni el PIB de tu economía, sino la contribución al bien común.

Los dogmas o pilares fundamentales en los que se basa la teoría del bien común serían los siguientes:

  • En lugar de basar el crecimiento de una empresa o de un país en meros indicadores monetarios y en acabar con la competencia, se trata de crecer en el mercado hasta alcanzar un tamaño óptimo, y una vez logrado este, reinvertir  dichas ganancias en acciones que redunden en aumentar el bien común, como puede ser distribución entre los agentes que contribuyen a generar esa plusvalía, préstamos sin interés a otras empresas del sector colaborando en la creación de un mayor tejido empresarial, inversiones que tengan como resultado la generación de un beneficio social. Es decir, en hacer todo lo contrario que se viene haciendo ahora. Ya no se trata de reinvertir las ganancias con fines especulativos en la adquisición de bienes inmobiliarios, ni tampoco en los mercados financieros ni mucho menos en la distribución de los beneficios entre los altos directivos de la empresa, sino en realizar acciones que redunden en el bien común.  
  • El balance financiero ya no sería la herramienta para medir la situación de una empresa sino el balance del bien común, donde la evolución de la empresa se mediría en otro tipo de indicadores igualmente medibles, pero en lo que concierne a los siguientes valores universales: “dignidad humana, responsabilidad social, sostenibilidad ecológica, codeterminación democrática, y solidaridad con todos los grupos involucrados en la actividad de la empresa”.
  • Este nuevo orden económico también pasa porque existan límites a las desigualdades de renta en la población y un cambio en la forma de adoptar las decisiones, que ya no serían tomadas de arriba hacia abajo sino en asambleas legislativas donde todos participasen y la decisión fuese el resultado de una votación donde la mejor alternativa fuese la que menor oposición genere entre toda la asamblea.

Para escenificar esta nueva forma de toma de decisiones se hizo un ejemplo entre los asistentes para determinar cual debía ser la mayor desigualdad económica entre dos puestos de trabajo que se desarrollan durante la misma jornada de tiempo, con independencia de las funciones y responsabilidad de cada puesto. El resultado fue que la diferencia fuese, como máximo, 5 veces más que el que menos cobra por las mismas horas de trabajo. Ahora mismo, el salario máximo puede llegar a ser, dependiendo de los países y de la actividad, desde 10.000 hasta 200.000 veces el menor salario. En este último grupo se encontraría el sector bancario en EE.UU.

Para aquellos más escépticos, que vean este modelo como algo utópico e inalcanzable en los tiempos que vivimos ahora, decirles que desde que esta iniciativa se puso en marcha en octubre de 2010 ya son más de 200 empresas las que han implantado este modelo económico, entre las que se encuentran empresas que operan en distintos ámbitos económicos, encontrándose incluso entre ellas un banco alemán. Pueden ver el directorio de empresas, así como recibir más información en su página web.

Por ello, el mensaje con el que me quedé tras la conferencia y que es el que ahora quiero trasmitir es que hay salidas para la situación económica actual y, además, conjugando valores que nos hacen sentir bien con lo que hacemos, porque como concluyó Christian Felber en su conferencia a la que asistí, lo más importante al final es conseguir ser feliz y sentirte bien con lo que haces.